Advertencia:
"Para aquel que robara, cogiera prestado o no retornara un libro a su legítimo propietario, que se transforme en una serpiente en su mano y se la desgarre. Que queda paralizado o todos sus miembros malditos. Que sufra el dolor pidiendo en voz alta clemencia, y que no se le permita recuperarse de su agonía hasta que se descomponga. Permítase a los gusanos de los libros que roan sus entrañas... y cuando vaya a alcanzar su castigo final, permítase que se consuma eternamente en las llamas del infierno"
Posted on 12:55 a. m.

Carta de Sabines a Chepita

By Emmanuel Caballero a las 12:55 a. m.

Saben todos que me gustan las cartas.
Dejo aquí mi última lectura, una carta de Jaime Sabines a Chepita:

Chepita:

Hace un momento te dejé: ya me haces falta.

Hace un momento apenas te dije adiós, y ya ha recorrido mi corazón la eternidad.

Ah —ahora sí estoy enfermo. Enfermo de ti. Enfermo de mí. Enfermo del mundo. Enfermo, desoladamente enfermo.

Penetro en mi soledad (una cama, mi retrato, mis libros, papeles y humo de tabaco) y ya estoy con el miedo de caer a medio cuarto gritando y riendo y llorando y golpeándome la cabeza contra los muebles para ver si soy yo o es otro con mi nombre el que está aquí.

¿Has de creer, así, que tengo miedo de volverme loco?

¡Ay, y qué cansado estoy!

¿Por qué?... La noche aquella me decías tú: “¿por qué?”, “¿por qué?”, “¿por qué?”, “¿por qué?”…

Y la vida sigue siendo eso, un “¿por qué?” constante, pecaminoso, áspero. Y todas las cosas son así porque así son. La vida tiene su secreto; este secreto se llama: “Porque sí”.

Yo creo, en verdad, que la mayor imprudencia que he cometido es no haberme muerto al nacer. Porque eso de estar aquí y no aceptar las cosas como son es debilidad. Bien está que yo piense un mundo mejor; pero antes debo tragarme —es la palabra—, antes debo tragarme, aunque sea por el privilegiado placer del último acto digestivo, este mundo real y verdadero en que disuelvo mi tristeza.

Masoquismo, újule, o neurosis; el caso es que debo escupir para arriba, debo escupirme mi dolor y mi risa y mi concepción —a media sombra— del mundo, y mi angustia y mi temor y mi confianza y todo. Debería yo hacerme pura saliva para mancharme la cara, la pobre cara melancólica y seria que espanta la vida de mis ojos.

¿Carta de enamorado? No. Dios me libre de escribirte cartas de enamorado.

Te escribo aquí mi ira, mi conflicto, mi dolor que es la forma más sincera de decir “te quiero”.

No estoy ahora para pensar en astros, aunque piense en ti.

Qué tontas me parecen en este momento la luna, y las rosas y las palabras tiernas, cuando estás tú aquí tan ausente, tan ausente, a media hora de mis labios y tan lejos, a media hora de mi corazón y tan distante.

¡Ah, mi soledad en que germina esta inmensa tristeza del mundo!

¡Qué pequeños parecemos tú y yo en medio de este silencio, absorto e indiferente!

Chepita, mi Chepita, amor mío tan mío.

En esta rechingada hora de insomnio y de vergüenza estás presente, te necesito, te amo hasta quién sabe dónde, más, mucho más allá del amor y de la vida, te amo hasta la muerte; de tal modo que en vez de decir “te quiero” necesito decir: te muero, me muero en ti, me muero.

Me aniquilo en tu pensamiento, me destruyo en mi pensamiento de ti. Acabo, no existo, no soy; soy en ti, en el amor, soy en mí, soy en la muerte; me llamo principio, fin, causa, origen, destrucción, acabamiento. Vida y muerte. Cielo, infierno —20,000 infiernos, sólo un cielo—, Chepita, Jaime, etcétera, Jaime, Chepita, amor y fin. Y fin, y fin, y todo y fin.

Y algo más. Pero quién sabe. Y algo más todavía.

Bueno. Siempre queda una cosa imposible, inefable. Piensa —yo pienso— en ella.

Tratemos de dormir ahora.

Hasta mañana, amor.

¿Hasta mañana?

Ay, amor, soñemos.

Posted on 11:10 a. m.

Orgullo y Prejuicio

By Emmanuel Caballero a las 11:10 a. m.

Mr. Darcy y Mr Bingley en el día mundial del libro.  En la lectura de orgullo y prejuicio de la Rambla Cataluña.

Posted on 12:29 a. m.

De Musas e Inspiraciones

By Emmanuel Caballero a las 12:29 a. m.

Para pocos es un secreto que me considero un Romántico, y cuando digo eso me refiero a un Romántico bien hecho, así con mayúscula y lejos de la idea de "meloso o cursi" que se adjudica generalmente a este carácter. Me afianzo orgulloso en la tradición Romántica heredera del Gótico de finales del S. XVIII y anterior a los movimientos de vanguardia.

Soy presa pues, de ese Romanticismo con trazas de Sturm & Drag Aleman, con las flores azules de Novalis, con la idea de inspiración y de todo aquello que se antoja a oscuridad y seducción, de esa consagración de la Libertad, pero bueno, no escribo esto en virtud de lo que soy sino de un ideal mas alto.

Este ideal es por supuesto la noble noción de las musas, pues es la musa el ideal mas alto del romántico en cuanto a inspiración se refiere, y de este modo, el poeta añade a las clásicas su onceava musa. (guardando el lugar que todos le debemos a la señora de Azbaje).

Una vez escribí "Algún día, con la última gota de mi sangre en el filo de una romántica espada, horadaré la piedra de las musas, y debajo de Beatriz Portinari, Rosario de la Peña, Marta de Nevares, Charlotte von Stein, Sofia von Kühn, Susette Gontard, Laura Sade y Virginia Poe, escribiré el nombre de mi Amada y la literatura tendrá entonces y de nuevo a las mas hermosas 9 musas." 

Por supuesto que no todas las mujeres mencionadas ahi son musas de escritores estricta y tradicionalmente románticos, pero es precisamente por lo que la figura de la musa representa del romanticismo que me permito nombrar a estos y aun a otros como "Romanticos Honorarios".

En estas filas, de entre mis favoritos podemos contar a Dante, Poe, Manuel Acuña, Lope de Vega, Petrarca y algunos mas.

Alguna vez hablé de Beatriz Portinari, en el texto cuya idea deseo reproducir a continuación comentaba lo difícil que debe ser amar a una musa que es motor de tu arte e inspiración de tus escritos, a la que solo has visto dos veces y jamás has hablado con ella, y  la que por si fuera poco, muere joven. 

Bice tiene una característica que las musas de estos "Románticos Honorarios" comparten, lamentablemente muere joven.

Dante la convirtió en un símbolo de la fe y en guía y protectora, se consoló con una visión en la que la amada aparecía como parte de la corte celestial y el poeta se propuso volver a hablar de Beatriz sólo para decir aquello que nunca fue escrito de una mujer. Quince años más tarde, en la Divina Comedia, se revelaría el alcance poético de esta promesa. Dante sólo la vio en dos ocasiones y nunca habló con ella, pero eso fue suficiente para que se convirtiera en la musa inspiradora de casi toda su obra.

Dante se casó, y tuvo hijos, pero Beatriz seguramente lo esperó hasta que el poeta entró al cielo donde juntos moran.

Bice es uno de los ejemplos de musa que mas me han gustado jamás, y tuvo un lugar preponderante hasta que (hace de hecho muy poco) conocí a la que hoy por hoy es mi musa clásica favorita, la cual proviene del pincel de un pintor renacentista, aunque menos conocida no es por ello menos hermosa e importante. Se llamaba Simonetta Vespucci y es la musa de Botticelli.

Se la conocía en Florencia como "la bella Simonetta". Considerada la mujer más bella de su tiempo, fue una de las más cantadas por los poetas y las más pintadas por los músicos.

Al igual que las otras musas la muerte la abraza joven, y apenas pasados los 22 años la ciudad entera desfilaba tras su cadáver.

Es impresionante comprobar la impresión que dejó en Botticelli esta mujer, a la que prácticamente dedicó casi todos su cuadros. Como Venus (dos veces, en venus & Marte y El Nacimiento de Venus), Flora, una Gracia o incluso una Virgen, la triste mirada y la larguísima cabellera rubia de Simonetta nos persiguen hasta nuestros días incluso en dos retratos de ella como mujer y no como alegoría (ambos titulados Retrato de una Joven)

Lo más curioso es que ella murió antes de que Botticelli comenzara a pintar sus obras maestras. Por ejemplo, El nacimiento de Venus data de nueve años tras su muerte, lo que nos da a pensar que al igual que Dante, Botticelli quedo profundamente impactado por la hermosa joven.

Y así como él quedó impactado, quedé yo cuando al conocer mas de cerca las pinturas que retratan a la bella Simonetta me encontré con los ojos, ademanes y solturas gráciles de la mujer que amo. La belleza renacentista engalana la figura de mi Bella compañera, la recubre y bendice volviéndola mi más grande Musa.

Solo espero (dado que ni escribo ni pinto como ellos) que mi Musa no siga el destino de las de mis ejemplos, el día que celebremos nuestros años viejos estaré tranquilo y feliz, pues prefiero no escribirla nunca o no pintarla jamás a pagar el alto precio que la genialidad le cobró a Poe, Novalis, Goethe, Dante, Botticelli, Hölderlin, y tantos otros cuyas musas son las mas hermosas porque su único resquicio de cordura fue mantenerlas vivas en su arte.

Prefiero jamas pintar una primavera, renuncio a que de mi pluma (porque aunque a Carlos franz le moleste yo en mi romanticismo aún escribo con pluma fuente y me place el sonido de su punta cuando surca los papeles) nazca de nuevo un Anabell Lee u otra Comedia, lanzaría al fuego todas las esperanzas de unos nuevos Himnos a la Noche o de poemas a Diotima si me costaran la dorada moneda en cuyas caras resplandecen el rostro y el Alma de mis propias musas.